Gripp Servicios Sociales: Recomendaciones Bicicleteras Navideñas

17 diciembre, 2014

1. Ahí está el cacharro más pequeño que tenemos para que los niños se inicien en el pedaleo: válido a partir de los 18 meses, línea retro, madera, metal, duro y hermoso. Y cuando las criaturas crezcan, se puede utilizar como estantería para libros, mesilla de noche (juramos que un cliente lo compró para ello) o guardarlo para futuras generaciones. Precio: 69,95 euros.

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2. ¿Espalda húmeda como un robledal del Pirineo, tras pasar un día andando en bici? Pásate a la bolsa de mensajero Eastpak, más ligera, menos atosigante que una mochila y con bolsillos de rápido acceso para que tengas todo (el móvil, cámara de fotos, botellín de agua…) a mano en un instante y sin tener que quitarte la bolsa. Precio: 79,95 euros.

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3. Libros, muchos libros. Regalad libros. Libros de fotografías de mensajeros en bicicleta en la Nueva York de los años 80, libros que hablan de aquellas mujeres que comenzaron a pedalear a finales del siglo XIX haciendo un corte de mangas a los convencionalismos, libros de tipos que se cruzan siete desiertos en bicicleta, libros que hablan de aquella época en la que los ciclistas del Tour de Francia se ponían cocaína en los ojos para no dormirse en las etapas de 15 horas de duración… Precio: desde 9,95 euros.

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4. Hay dos razones para ponerse un casco: Una, proteger la cabeza. Dos, hacerla más bonita de lo que es. Os diríamos que los cascos Yakkay no despeinan pero mentiríamos. Claro que despeinan, como todos los cascos, pero lo hermosos que lucen con la funda, ¿eh? Homologados, diseñados en Dinamarca, transpirables y ultradiscretos. Precio casco: 58,95 euros. Precio funda: 45,95 euros.

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5. ¿Qué por qué vendemos este correpasillo si somos una tienda de bicis? Porque nos encanta y porque creemos que ayuda a enriquecer la psicomotricidad asociada al pedaleo de los niños más pequeños y les ayuda a comprender la lógica del manillar. Válido para chavales de un año en adelante. Precio: 89,95 euros.

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6. ¿Existen las alforjas elegantes a precios razonables? Creemos que sí. Por ello trabajamos las Monte Grappa, con detalles en imitación de piel y ante. Si no te gustan éstas, tenemos otras. Precio: 54,95.

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7. Qué bien lo hacen nuestros amigos portugueses de Coluer: La Sixties es una bici clásica que rescata un diseño de los años 60, postura de conducción francesa (espalda recta, manillar bajo), portabultos trasero y delantero, componentes shimano, siete velocidades y 317 euros. Y encima es bonita. Disponible en verde, crema y gris oscuro. Muito obrigado! Precio: 315 euros.

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8. Ay, esa fixie hermosa que, sin embargo, no te permite llevar nada encima. No es nuestro problema. Bueno, sí. Lo es, qué diablos. Tenemos la solución a tus llantos, tenemos el manillar con cesta de Origin8 que se ajusta a la potencia tipo ahead de 1 1/8. Ni afea, ni baila ni nada: puede llevar el peso que estés dispuesto a arrastrar. Precio: 69,95 euros.

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9. Tus hijos sufren una aguda crisis existencial porque no saben qué hacer con sus bicicletas. Hartos de dar vueltas alrededor de una farola. Cansados de subir y bajar las mismas cuestas por las que pedalean sus padres. Necesitan un estímulo, una ilusión nueva. Estamos de acuerdo. El kit para organizar carreras es lo que necesitan esos proyectos de personas. Educa, divierte y estimula la imaginación. Donde esté una tiza para marcar el suelo que se quite un iPad. ¡Acabáramos! Precio: 29,95 euros. Más información aquí.

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10. Rebelaos contra los maillots que os convierten en hombres anuncio. Rebelaos contra los maillots que, de tan estridentes, la semana que viene estárán pasados de moda. Rebelaos contra el fluor, los brillos, las licras  y otros inventos malignos. Rebelaos. Nos solidarizamos, os ayudamos en vuestra cruzada y lo hacemos con los maillots Torm. Lana merina con tejido sintético y detalles exclusivos como los orificios para llevar pasar el cable de los cascos. Precio: 69,95 euros.

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11. Hay muchas formas de llevar a una criatura de hasta cuatro años en una bici y creemos que Wee Ride es la mejor. De entrada, el pobre niño no tiene que ver la espalda sudada de su padre o de su madre porque va situado entre el manillar y el sillín. Luego va y hasta se divierte mirando el paisaje e interactuando con quien pedalee. Precio en función del modelo. Más información aquí.

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Un día es un día. La entrepierna es la entrepierna. Para ellos y para ellas. Venga, date el gustazo de ponerle a tu bici un sillín BLB de piel auténtica. Durísimo al principio, comodísimo a los pocos días, perfecto dentro de unos meses, cuando se haya adaptado a tu cuerpo como un guante. Precio: 89,95 euros.

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13. Venga, línea retro de mochilas Eastpak. Treinta años de garantía para que, cuando se vuelva a poner de moda lo antiguo, tú puedas lucir tu Rwolo de 2014 con orgullo. Cuenta con compartimento acolchado para portátil. Precio: 79,95 euros. Más modelos y colores, aquí.

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14. Eso que ves ahí es un trozo de acero pero podría ser una bici. La que tú quieras, con los colores que tú quieras, la estética que prefieras (paseo o competición) y la postura que desees. Es muy sencillo. Precios desde 350 euros. Más información aquí.

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Oda a los trasteros, cocheras, garajes y cuchitriles de los pueblos de España

12 noviembre, 2014

Hubo una época en la que, en España, las bicicletas sólo eran para el verano. Es un tópico pero fue así. Ocurrió en los 70 y los 80 cuando casi  todas las familias pasaron a tener un coche y las ciudades se arrodillaron ante el popular medio de transporte. El Seat 127, el Renault 4, el Citroën 2 CV. Eso. Todo en las ciudades, todo, fue para ellos: las estrechas calles de los cascos antiguos, los arcos del acueducto de Segovia, la explanada de la plaza Mayor de Madrid (y de cualquier plaza mayor del país) o los antiguos caminos de tierra recién asfaltados. Las calzadas crecieron, las aceras se estrecharon y proliferaron los pasos subterráneos (esos invernaderos de asuntos chungos) para que nada, ni semáforos, ni peatones, impidiera la rápida y libre circulación de vehículos en los ciudades. Aire libre para los coches. Túneles para los peatones. La nada para las bicicletas. 

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Las bicis dejaron de ser medios de transporte útiles hasta en el mundo rural y sus usos se restringieron: las máquinas a pedales se transformaron en patrimonio de deportistas valientes (las carreteras nacionales de hace 40 años ni tenían arcenes ni autovías que las liberaran de tráfico) o de aquellos niños que podían airearlas en verano, en el seguro ecosistema del pueblo, por frontones, choperas junto al río o en urbanizaciones en las que cada chalet era diferente al del vecino.

Esa fue la realidad que conoció toda una generación de niños: pedalear uno o dos meses al año y, acabados estos, las bicicletas regresaban a los trasteros hasta el año siguiente. Era un disparate pensar en la posibilidad de que un niño pedaleara en el Bilbao, Madrid o Sevilla de 1984.

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Hace unos días visitamos un pueblo de la ribera del Duero soriano. Como otros tantos de España, fue un paraíso para el ciclismo infantil en los 80. Los niños corrían libres durante el día entero. Por calles, caminos y carreteras regionales. Lejos, siempre muy lejos de la mirada de sus padres. Los chavales crecieron, los tiempos cambiaron y las bicicletas quedaron colgadas y aparcadas para siempre en los mismos sitios en los que se dejaban tiradas al llegar el mes de septiembre: el desván y las cocheras. Visitamos ambos y lo que descubrimos fue la cápsula del tiempo de toda una generación de españolitos: una bicicleta de paseo BH de rueda de 14” con la que se aprendían a dar las primeras pedaladas; una BH California X2 que era la evolución lógica y macarra tras el aprendizaje en una bicicleta ñoña; y una BH clásica de paseo, cacharro señorial matriculado en Soria en 1964, que perteneció a abuelo de la familia y que utilizaba a diario para ir y venir a los sembrados. 

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Casi todos los cliches de nuestro pasado estaban ahí: la rueda trasera amarilla de la California, la negra delantera (porque era, materialmente imposible, conseguirlas de colores en las tiendas), las almohadillas del manillar que algunos desalmados robaban, el botellín noventero del equipo Banesto, la hermosa chapa de la matrícula troquelada, el soporte para la llave múltiple que llevaban las BH de paseo, un tubo seco y escuálido de disolvente para arreglar los pinchazos… Sólo faltaban las palmas de la mano despellejadas tras una caída o la perpetua herida sangrante del tobillo, fruto de golpearse casi a diario con el pedal y las bielas.

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Cuento de Otoño bicicletero: Recuperando una Peugeot de los años 20 en el taller de Gripp

31 octubre, 2014

Estaba mejor de lo que parecía y, aun así, estaba muy mal. Era una Peugeot. Bueno, ES una Peugeot porque sigue existiendo. El abuelo de Ángel la compró en 1923, puede que fuera 1924, para darle uso en su hogar, situado en un pueblo diminuto de la Tierra de Campos vallisoletana: Villaesper. En  un mundo sin apenas coches, la bici servía para, entre otras cosas, acercarse a los pueblos de los alrededores (Medina de Rioseco se encuentra, por ejemplo, a 7 kilómetros al Este) para comprar hielo. Así casi todos los días. Bicicleta, carretera, bloque de hielo y regreso a casa ligerito para que los calores de la llanada de cereal no lo derritieran.

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Ángel empezó a utilizar la Peugeot con 16 o 17 años. Fue así, tan tarde, porque la bici de su abuelo es un hierro  inmenso que roza la talla 60 de cuadro, como un Cadillac pero a pedales. Las décadas pasaron, la bicicleta siguió rodando, algunas piezas se arreglaban, otras se cambiaban (el manillar fue modificado en los años 70) pero algunas siempre permanecieron: casi un siglo después, la Peugeot todavía conservaba los frenos de varilla.

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Los tiempos cambiaron y la bici cayó en desuso, la colgaron de una panera en Villaesper y ahí arriba se quedó. Los ratones que deambulaban por el suelo no podrían masticar el caucho de las ruedas pero las golondrinas, las hermosas pero sucias golondrinas que anidaban cerca, cubrirían la máquina de excrementos que, poco a poco, fosilizarían.

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Ángel, el nieto del propietario, nos trajo la bici a Gripp. Quería recuperarla, hacer una restauración integral tanto a nivel mecánico como estético. Nos pusimos a ello: desmontaje, inventario de piezas y limpieza artesana del cuadro, horquilla, cromados, platos, bielas y resto de componentes. Lo primero, ver qué había bajo la capa petrificada de suciedad y óxido. Encontramos una bici hermosísima que todavía conservaba la placa de la casa Peugeot, diseñada en París. Como la torre Eiffel. Como el puente de Alejandro III. Los radios eran irrecuperables, así que radiamos las ruedas de nuevo, pusimos en funcionamiento las partes mecánicas, pintamos el cuadro de negro elegante y, por fin, la placa de Peugeot volvió a lucir hermosa en la pipa de la dirección.

Noventa años después de su nacimiento, la Peugeot parecía recién salida de fábrica.

Postdata: Quien ser acerca a una bici de estas características ha de hacerlo como si fuera un coche clásico, un Mini de los 70 o un Rover de los 50: paseos suaves, pedaladas amables, sin prisas, sin machaques diarios, disfrutando las caricias de aire y, muy importante, escuchando lo que la bici tenga que decir.  

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Vacaciones Gripp: de Sevilla a Burgos, polvo y secano

15 octubre, 2014

Y tras pasar un año entero andando en bici urbana por Madrid, llegaron las vacaciones y cogimos la bicicleta de montaña. Cambiamos el ruido, el asfalto, los coches y la gente con prisas por el silencio, los caminos de tierra de las dehesas, los toros bravos y la soledad. Hicimos un recorrido de 900 kilómetros en ocho días por los senderos de la Vía de la Plata (desde Sevilla hasta el Cubo de la Tierra del Vino), los caminos secos de Tierra de Campos, los canales de Castilla (para pasar de Zamora a Burgos, pedaleando por Vallladolid) y, finalmente, el Camino de Santiago Francés a la inversa (para unir Castrojériz con la capital burgalesa). Todo ello para ir de Andalucía a Castilla por caminos que primero utilizaron los romanos y luego consolidaron los peregrinos en la Edad Media.

Pasamos por grandes ciudades pero lo mejor de estos viajes siempre es aquello que se oculta entre ellas y que la mayoría de los seres humanos se pierden por conducir a 120 kilómetros hora por una autopista: lo rural, los senderos estrechos, las dehesas salpicadas de encinas, los gorrinos que retozan en el escaso barro extremeño, las nieblas salmantinas del amanecer o las amplias cañadas. Os dejamos algunas de las fotos de ese viaje agosteño y caluroso (por momentos demasiado caluroso) y aprovechamos para recordar que para cualquier pregunta sobre cicloturismo de largo recorrido, ciclismo urbano, montaña o carretera, no dudéis en poneros en contacto con nosotros. Lo mismo para las tragedias mecánicas de vuestras bicicletas: el taller de reparaciones de Gripp lo traga todo. ¡Feliz otoño!

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Pedalear rápido, pedalear cómodo, pedalear señorial. Razón aquí.

16 julio, 2014

Qué cómodo el bullhorn, qué postura más deportiva, qué cosa más aerodinámica, avanzas como una flecha por Madrid, cortas el aire, te fundes con tu bicicleta. Bien. Y además te hermana con el ciclismo vintage, con el de pista, con ese mundo deportivo y épico. Y con la moda del momento. Vale, bien también.

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Pero qué gozoso es pedalear con el cuerpo erguido, la columna bien recta, enfilada hacia el cielo, espalda vertical, postura señorial.

Por ello estuvimos en Gripp haciendo varias pruebas con cuadros de pista y manillares de paseo, porque queríamos unir el ciclismo urbano rápido con el ciclismo urbano cómodo, lo veloz con lo práctico. Así fue como nació nuestra variación de la Gripp Cortazar que comenzó siendo una bici de exposición en el restaurante De Rodríguez y Salas en el barrio de las Letras y, pocas semanas después, se convirtió (por encargo) en un cacharro que ya anda por las calles de Madrid.

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Nos la solicitó Marina que eligió la bici que podéis ver posando en exteriores: cuadro negro de Csepel hecho en Hungría, ruedas negras sin perfil, cubiertas crema y detalles en marrón como ese manillar encintado al modo clásico. Los cambios en esta ocasión son externos, siete velocidades con componentes Shimano (cassette, cambio, mandos y manetas de freno).

¿Más información? Pásate por la tienda, llámanos o escríbenos un e-mail a info@gripp.cc. 

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